sábado, 23 de mayo de 2020

Reflexión sobre el diseño curricular.


¿Qué selección cultural será beneficioso para los alumnos? ¿Qué se considera importante que se les deje a las nuevas generaciones? ¿Se debe pensar en qué tipo de sociedad queremos de acá a veinte o cincuenta años?
Me parece interesante comenzar mi reflexión con estas preguntas ya que nuestro último diseño curricular que toma mucho del anterior, suma a sí contenidos a ser trabajados de forma transversal a todas las áreas. Pues, de esta forma se incluye una nueva perspectiva de cambio, en donde a mi parecer se busca la equidad e igualdad de derechos de todas las personas. Esto significa centrarnos en todos los alumnos y en especial en los más vulnerables, a quienes tienden a excluir del sistema educativo.
 Nuestro último diseño curricular de la provincia de Buenos Aires, nos sugiere “personalizar la enseñanza”, este es un punto importante, ya que deja un “espacio libre” al docente para que pueda indagar sobre su propia realidad, la de sus alumnos y escuela. Así, lo expresa el DC, en el apartado bajo el título “Educación Inclusiva”, que hace referencia al respeto y valor a la diversidad, desligándose de la tradicional educación homogeneizadora. Es así, que considero que el Estado educador debe dejar esos espacios libres, para la consideración de las necesidades que la comunidad educativa requiera y que detecten los docentes, para que aquellos espacios libres se los llenen con los conocimientos de los alumnos. Pues esa realidad en la cual trabajaremos debe retroalimentar nuestras secuencias, nuestros proyectos, nuestros planes de estudio.
 En cuanto a lo tecnológico se viene demostrando que en las escuelas argentinas hay un esfuerzo importante de tener muchos más dispositivos tecnológicos, lo cual considero sumamente importante y que el diseño proponga trabajar desde todas las áreas con ello también, ya que el acceso a la tecnología debería ser un derecho de todos los ciudadanos. Por medio de ellas, se pone en juego una infinidad de cosas de participación política, cultural, económica. Con ella se enriquece las practicas educativas, pero no suplanta ninguno de sus componentes.
Mi critica negativa respecto al actual documento deviene en la premisa de partir de la igualdad de oportunidades que afirma dicho documento en varias oportunidades, sabiendo que esto es una falacia ya que realmente habría igualdad de oportunidades si todas las personas tendrían las mismas posibilidades educativas y se sabe que eso así no es. Por otro lado, tampoco estoy de acuerdo con la reducción en los horarios de las ciencias, ya que es en la escuela el lugar donde los chicos abordan las ciencias como tal, donde van a pensar como científicos, dónde van a experimentar, a hacer predicciones, hipótesis y evaluación como científicos, y guiados por un docente preparado para ello, fuera de el primer abordaje que proporciona la escuela.
El DC es un documento donde los docentes debemos apoyarnos, pero también como docentes debemos entablar un dialogo con dicho documento, entre los que se sabe y lo que se considera que democráticamente se debe saber, dejar esos espacios abiertos para incluir los conocimientos que dan en los espacios particulares.

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