¿Qué selección cultural será beneficioso para los alumnos?
¿Qué se considera importante que se les deje a las nuevas generaciones? ¿Se
debe pensar en qué tipo de sociedad queremos de acá a veinte o cincuenta años?
Me parece interesante comenzar mi reflexión con estas
preguntas ya que nuestro último diseño curricular que toma mucho del anterior,
suma a sí contenidos a ser trabajados de forma transversal a todas las áreas.
Pues, de esta forma se incluye una nueva perspectiva de cambio, en donde a mi parecer
se busca la equidad e igualdad de derechos de todas las personas. Esto
significa centrarnos en todos los alumnos y en especial en los más vulnerables,
a quienes tienden a excluir del sistema educativo.
Nuestro último
diseño curricular de la provincia de Buenos Aires, nos sugiere “personalizar la
enseñanza”, este es un punto importante, ya que deja un “espacio libre” al
docente para que pueda indagar sobre su propia realidad, la de sus alumnos y
escuela. Así, lo expresa el DC, en el apartado bajo el título “Educación
Inclusiva”, que hace referencia al respeto y valor a la diversidad,
desligándose de la tradicional educación homogeneizadora. Es así, que considero
que el Estado educador debe dejar esos espacios libres, para la consideración
de las necesidades que la comunidad educativa requiera y que detecten los
docentes, para que aquellos espacios libres se los llenen con los conocimientos
de los alumnos. Pues esa realidad en la cual trabajaremos debe retroalimentar
nuestras secuencias, nuestros proyectos, nuestros planes de estudio.
En cuanto a lo
tecnológico se viene demostrando que en las escuelas argentinas hay un esfuerzo
importante de tener muchos más dispositivos tecnológicos, lo cual considero
sumamente importante y que el diseño proponga trabajar desde todas las áreas
con ello también, ya que el acceso a la tecnología debería ser un derecho de
todos los ciudadanos. Por medio de ellas, se pone en juego una infinidad de
cosas de participación política, cultural, económica. Con ella se enriquece las
practicas educativas, pero no suplanta ninguno de sus componentes.
Mi critica negativa respecto al actual documento deviene en
la premisa de partir de la igualdad de oportunidades que afirma dicho documento
en varias oportunidades, sabiendo que esto es una falacia ya que realmente
habría igualdad de oportunidades si todas las personas tendrían las mismas
posibilidades educativas y se sabe que eso así no es. Por otro lado, tampoco estoy
de acuerdo con la reducción en los horarios de las ciencias, ya que es en la
escuela el lugar donde los chicos abordan las ciencias como tal, donde van a
pensar como científicos, dónde van a experimentar, a hacer predicciones,
hipótesis y evaluación como científicos, y guiados por un docente preparado
para ello, fuera de el primer abordaje que proporciona la escuela.
El DC es un documento donde los docentes debemos apoyarnos,
pero también como docentes debemos entablar un dialogo con dicho documento,
entre los que se sabe y lo que se considera que democráticamente se debe saber,
dejar esos espacios abiertos para incluir los conocimientos que dan en los
espacios particulares.
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